Jul 05 2009

El saber de los ancianos

ancianosensoledadCuando era joven pensaba: “Mi padre no tiene razón”

Cuando era adolescente pensaba: “Mi padre, a veces, tiene razón”.

Ahora que ya tengo una edad y mi padre ya no se encuentra entre nosotros pienso “Cuanta razón tenía mi padre”

Antiguamente, cuando los viejos eran llamados viejos o ancianos; cuando para un hombre que le denominasen viejo o anciano era un orgullo; los más jóvenes se sentaban a su lado, al calor de un buen fuego, para oír la voz de la experiencia y los llamados consejos de ancianos resolvían pacíficamente conflictos que hoy acaban en violentas discusiones.

Hoy en día los ancianos ya no son ancianos, los hemos convertidos en miembros de la Tercera Edad y de otros epítetos para designarlos, supuestamente, de manera más civilizada; pero la realidad es que los hemos apartado de la sociedad, los hemos catalogado como personas que ya no son útiles, los hemos abandonado como un mueble viejo en el desván. ¡Qué locura! ¡Cuánto hemos perdido! Toda la experiencia de una vida tirada a la basura.

Pero para esta sociedad eso es normal, para que los ancianos puedan transmitir su saber, su conocimiento, es necesario escuchar y, para escuchar, es preciso guardar silencio. Nuestra sociedad puede ser todo menos silenciosa; quizás porque si calla y escucha podría oir lo que no desea escuchar.

Dejen que les cuente una historia:

Hace mucho tiempo, un hombre empezó a buscar la Sabiduría, viajó por todo el mundo, aprendió muchos idiomas y estudió con los mejores profesores; pero él sentía que no había logrado la Sabiduría.

Un día, en uno de sus muchos viajes, en lo más alejado de la ciudad, en una alta montaña se encontró con un viejo muy amigable y se sentó a charlar con él. Hablaron de sus viajes, de sus estudios y de su búsqueda. Cuando termino, el anciano lo miro y solo le hizo una pregunta:

¿Has buscado la Sabiduría en tu interior?.

Aquel anciano no sabía idiomas, no sabía leer ni escribir, no conocía muchas teorías, pero sabía escuchar y sabia también que la experiencia enseña mucho y que existe una gran diferencia entre tener muchos conocimientos y tener Sabiduría. Nadie te puede dar la Sabiduría, esta está dentro de ti, si no la buscas en tu interior no la encontrarás jamás.

Ahora piensen y recapaciten y cuando vuelvan a pasar por ese parque donde todos los días nuestros ancianos se sientan a hablar de sus cosas piensen que alguno de ellos igual es mucho más sabio de los que ustedes llegaran a serlo nunca. No apartemos a los ancianos de nuestra vida, lo que perdemos es demasiado valiosos.

Un saludo a todos

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