Ago 06 2014

El karma

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Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa;
todo sucede de acuerdo con la ley;
 casualidad no es sino un nombre para la ley no reconocida;
hay muchos planos de causación; pero nada se escapa a esta ley”
(El kybalion [1])

El texto superior pertenece a uno de los principales libros de Ciencia Hermética jamás escrito y atribuido al célebre Hermes Trimegistro; el cual, si hacemos caso a las leyendas, vivió en Egipto, siendo la figura principal del Hermetismo, no en vano el término hermetismo deriva de su nombre: Hermes

La ley de la física que nos dice que toda acción tiene una reacción parece haber demostrado científicamente esta ley hermética hace ya tiempo mediante esta simple equivalencia:

  •  Causa = acción
  • Efecto = reacción

Sin embargo, la física como ciencia dedicada al estudio de lo material no se ha preocupado, ni lo hará nunca, por verificar si esta ley se cumple también en el plano no material; es decir, si realmente es una Ley Universal. Debemos tener claro que la Ciencia Sagrada enseña desde siempre que todas las Leyes creadas por el UNO [2] son siempre Universales y Perfectas; no hay excepciones a estas reglas. ¡JAMAS!

La ley de causa-efecto es  conocida en el ambiente esotérico como karma; palabra de origen sanscrito que podemos traducir por “acción”. El Karma es la Ley fundamental que gobierna todas las acciones; mantiene el equilibrio y lo restaura cuando se pierde. El karma es eterno e inmutable, es la Armonía absoluta tanto en el mundo material como el espiritual. Sin creer en una vida eterna del alma y en la reencarnación el karma no puede ser comprendido en su plenitud.

Para los occidentales, es decir, para nosotros, el karma puede ser bueno o malo y se encarga de premiar o castigar; este concepto esta cojo de una pierna, por no decir de las dos.

El hindú enseña que el efecto es intrínseco a la causa. La acción, la causa, es la mitad de una operación que se completará solo cuando ocurra el efecto, la reacción. Es decir, el karma incluye causa y efecto y no es solo el efecto como se cree. Si rompemos la Ley de la Armonía debemos estar preparados para aceptar los efectos. Al producirse una ruptura en la Armonía el karma “trabaja” para restaurarla; por lo tanto, el karma ni castiga ni recompensa. ¡Otra creencia equivocada! El karma solo ajusta y como ajusta por medio de Leyes Universales no lo hace para premiar o castigar sino para cumplir la Ley, la Única Ley, porque eso es lo correcto, da igual si nos parece bueno o malo.

Vivimos en un maravilloso planeta azul al que llamamos Tierra, a pesar de que la mayor parte de su superficie es agua. Todas la Leyes de la naturaleza que lo gobiernan son Universales y, por lo tanto, sujetas a la Armonía Universal y la Ley del karma. El Karma, por lo tanto, nos afecta pero “no es nuestro” así que no podemos decir que “tengo mal karma”; lo correcto, como mucho, sería decir que “el efecto del karma no es bueno para mí” y, aun así, sería una apreciación falsa. El efecto del karma siempre es justo, siempre restaura el equilibrio siguiente las Leyes Universales dictadas por el Uno. Podemos creer que el efecto es malo, pero el equilibrio, la Armonía Universal y las Leyes Universales creadas por el UNO jamás pueden ser malas.

Karma y reencarnación

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Dijimos que sin la reencarnación no se puede comprender plenamente el karma. Muchas veces no somos capaces de ver el efecto del karma. No verlo no implica que no exista; pero otras veces no lo vemos sencillamente porque aún no ha tenido lugar el efecto. El concepto de tiempo, como lo entendemos en nuestro plano de existencia, no afecta para nada al karma. El karma actúa en lo eterno y en el limitado tiempo de la vida humana. El efecto puede ser inmediato o precisar de varias vidas humanas para tener lugar…pero ¿qué son un ciento de vidas humanas en el espacio temporal de la eternidad?

No existe mejor manera de explicar algo que usar un símil sencillo de entender. Supongamos que usted lanza una piedra al aire. Esta puede caer al suelo o puede caer sobre un tejado y quedarse allí días, meses o años. Tanto tiempo puede quedarse allí que usted se olvida de ella. Pero un día el dueño de la casa decide limpiar el tejado, sube al mismo y tira la piedra al suelo. Siguiendo las leyes de la física, la energía acumulada por la altura se descarga sobre la tierra cuando esta la golpea…¡y el tiempo en nada influye en dicha energía liberada! Esa energía es la misma que si la piedra hubiese caído al suelo el día que usted la lanzó. En base a lo dicho podemos afirmar que el karma actúa en tres fases claramente diferenciadas:

  1.  Lanzamiento de la piedra > Acción generadora > karma en formación.
  2. Piedra en el tejado > Tiempo o espera > karma “en potencia”.
  3. Caída de la piedra > Efecto producido > karma equilibrado.

Todo lo que hacemos, más pronto o más tarde, tiene su efecto. Estas líneas que estás leyendo no sabes cuando fueron escritas y yo no sé (ni sabré) cuando las estás leyendo; no conozco, aparentemente, el efector producido por mi trabajo. Pero es un engaño. Hace tiempo escribí otros trabajos que alguien leyó y le gustaron, me propuse crear este blog y escribir en él, el tiempo ha pasado y algunos me han animado a seguir… he escrito esto, ahora mismo tú lo estás leyendo, pensarás sobre el karma, igual me escribes un email y me dices que te ha gustado (o que es una porquería de trabajo ¿Quién sabe?); pero ese email, ese contacto, será el efecto que  “premie” mi trabajo.

Vemos que toda una serie de causas han ido provocando sus efectos a lo largo del tiempo y que ha afectado a mucha gente (mis lectores, mi punto de vista de los temas, mi investigación para escribir sobre ellos, el hacer pensar a algunos de mis lectores…). Lo cual nos devuelve a lo que ya comenté: el karma no es personal, sus efectos son Universales.

Cada vez que el hombre piensa, siente o actúa; un cambio se origina en la parte invisible de su naturaleza; una fuerza… es generada; que en lo sucesivo, irresistiblemente ubicará al hombre…donde el equilibrio de la acción puede ocurrir o, sin lugar a dudas, ocurrirá” (“El enigma de la Vida” – Nils Anmeus)

Cada vez  que actuamos estamos modificando el mundo en el cual residimos y el karma se activa. El karma trabaja permanentemente, toda la eternidad, cada segundo (si eso tiene sentido en un “Tiempo Eterno”), equilibrándolo todo. De aquí viene el problema de no darnos cuenta de sus efectos y causas; pero la reencarnación, como ya dije, nos da la respuesta al problema. El efecto que el karma carga sobre mis hombros puede ser debido a una causa creada por mí en una vida anterior. Nos queda explicar cómo actúa el karma para intentar ver esto con mayor claridad. No es fácil hacerlo, el karma usa infinitas formas para lograr su equilibrio pues infinita es la creación, infinito el tiempo y en el infinito trabaja; pero podemos poner algunos ejemplos.

 Familia – Al reencarnar lo hacemos en la familia que nos pueda proporcionar el mejor lugar para evolucionar. Los actos realizados en encarnaciones pasadas han marcado nuestra evolución espiritual y lo que aun debemos de aprender. El karma nos sitúa en un u otro lugar. ¿Cuántos hermanos son tan diferentes entre sí que no lo parecen? Si solo aplicásemos la herencia genética sería muy complicado explicarlo; pero si pensamos en karma y reencarnación todo se vuelve claro y cristalino. Por ejemplo, podemos encontrar dos hermanos, uno amable y otro tirano; el amable tendrá que serlo a pesar de los impedimentos de su tirano hermano; el tirano tendrá un modelo que le muestra el camino correcto y puede cambiar. El karma actúa para dar a ambos el lugar de la enseñanza necesaria:

  •  No siempre es sencillo hacer lo correcto, y hacerlo sin impedimentos tiene menos valor (al amable)
  • Siempre se puede ser amable y se puede cambiar cuando uno quiere (al tirano)

Azar.-  Uso esta palabra por claridad, pero a estas alturas ya sabemos que nada sucede por azar, el karma actúa siguiendo Leyes Inmutables por lo que el azar no existe. Todo suceso en la vida humana, desde lo más frecuente hasta lo más inusual, está gobernado por la Ley del karma.

El tiempo entre causa y efecto, que vimos que no se ajusta al concepto de tiempo humano, hace que en el momento del efecto no siempre seamos capaces de recordar o identificar la causa y lo llamamos azar. Sin embargo, que no sepamos la causa no implica que no exista del mismo modo que no poder ver un objeto en la oscuridad no implica que ese objeto no exista.

 “La Sabiduría Antigua nos dice que todos esos sucesos son los efectos retardados de causas sembradas más temprano en esta vida, o tal vez, en una encarnación previa, y desde entonces olvidadas.

Cuando el tiempo es debido para el equilibrio de esas causas, “La muesca en el tipo [3]” de la propia naturaleza interna del individuo lo guía hacia un problema o lo salva de él…son los medios que el karma utiliza para ejecutar sus fines” (“El enigma de la vida” – Nils Anmeus)

Ejemplo de acción del karma

Vamos a relatar ahora una serie de actos reales que sin la presencia del karma no serían muy sencillo de explicar, al menos que usted crea a pie juntillas en el azar. Dado que no quiero agobiarles con desgracias, la mayoría de los ejemplos son “buenos” para quien sufre el karma, aunque no lo fue para quienes le rodeaban en algún caso.

  • En un colegio de Texas murieron 413 niños en una explosión, solo uno se salvó al recoger un papel bajo su pupitre justo en ese momento. El pupitre actúo como escudo ante los escombros.
  •  Un mecánico perdió el sentido por una fuga de CO2 en el interior de un coche, al perder el sentido su cabeza cayó hacia adelante, sobre el volante, y el claxon sonó sin parar hasta que sus compañeros acudieron a ver lo que sucedía y lo rescataron a tiempo
  •  Un hombre maldijo el atasco que le hizo perder su avión; el avión se estrelló y nadie sobrevivió.
  •  El 8 de mayo de 1902, la ciudad de St Pierre fue destruida por la erupción del Monte Pelée (en realidad un volcán). El único superviviente fue encontrado en el interior de la cárcel de la ciudad que estaba intacta.
  •  Durante un terremoto, una oficinista asustada salió a la calle y murió por un derrumbe. Su oficina no sufrió daño alguno, de no salir nada le habría pasado

Estos ejemplos bien podrían ser catalogados como azar pero son producidos por el karma, si todo fuese fruto del azar el mundo estaría inmerso en el caos y no es así, el Universo es perfección creada por el UNO.. Otros ejemplos muestran el poder del karma; eventos que parecen ilógicos, imposibles…sólo pueden ser explicados si aceptamos que el karma actúa para lograr el efecto y restaurar la Armonía.

Un hombre cae de un quinto piso y solo se tuerce el tobillo; otro resbala en la acera, golpea la sien en el suelo y muere. ¿No nos dice la razón y la lógica que debería ser al revés? ¿Qué un resbalón no debería ir más allá de unas simples magulladuras y una caída de un quinto piso dejarnos hechos papilla sobre el asfalto?

¡Aprendamos ya! El karma no entiende de razones humanas. El karma actúa solo para lograr el fin necesario; no pensemos más en otros detalles que escapan al limitado intelecto humano.

El karma actúa a su debido tiempo, ni antes ni después, y cuando lo hace no existe lugar seguro que nos pueda proteger ni lugar peligroso del cual no podamos escapar. Nada nos protegerá si no merecemos serlo y ningún peligro nos dañará si no merecemos serlo. Lo que nos espera vendrá, ya sea bueno o malo. Lo otro pasará de lejos.

Historia del sirviente del mercader

Ocurrió una vez, hace muchos muchísimos años, que un rico mercader de Bagdad envió a su sirviente al mercado a comprar provisiones.

 Al rato el sirviente regresó con la cara pálida y tembloroso dijo a su amo: Cuando estaba comprando en el mercado fui empujado por una mujer y me volví para mirarla. Entonces vi que era la muerte la que me había empujado. Ella me miró y me hizo un gesto amenazador. ¡Oh mi buen amo te lo suplico! Préstame un caballo para poder salir de la ciudad y escapar a mi destino. Cabalgaré hasta Samara y la muerte no me encontrará allí. Así que el mercader le prestó un caballo, el sirviente montó en él y clavando las espuelas en sus zancos el caballo partió a todo galope, encaminándose hacia Samara. Después el rico comerciante fue al mercado y vio a la muerte entre aquella multitud.

 “Escucha” – Le dijo. “¿Por qué le hiciste un gesto amenazador a mi sirviente cuando le viste aquí esta mañana?”

 Y la muerte dijo: “Yo no le hice ningún gesto amenazador, fue solo un gesto de sorpresa. Estaba atónita de verle en el mercado de Bagdad, porque yo tenía una cita con él esta noche en Samara

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El ser humano crea su destino, el libre albedrio nos permite decidir qué actos realizar y eso pone en funcionamiento el karma. Algunos creen que, por ello, que el destino está escrito ya que nada escapa al karma, pero olvidan que el karma solo ajusta, solo equilibra, las acciones las hemos realizado nosotros antes. Como el hombre actúa constantemente el karma puede cambiar. Recientemente, en España, un ladrón, alguien malo, entró a robar en una casa y, entre otras cosas, robó una serie de cintas de video donde, ante su asombro, aparecían delitos de pederastia. El ladrón entregó las cintas a la policía, que así pudo desarticular una red de abuso de menores; pero para ello no tuvo más remedio que confesarse ladrón. Su buena acción compensaba con creces el robo, bien podría haberse callado, dudo mucho que el dueño de la casa denunciase el robo sabiendo que dichas cintas comprometedoras estaban entre el botín; pero lo hizo, se confesó culpable para denunciar después. El ladrón no fue detenido ni acusado. ¡El karma actúa, pero tú haces las elecciones!

Recuerden que no existen las casua-lidades sino las causa-lidades; todo  tiene un porqué, un motivo, una razón de ser.

Todo sigue la Ley inmutable del karma.

Notas

[1] El Kybalión es un documento del siglo XIX que resume las enseñanzas de la filosofía hermética, también conocidos como los siete principios del hermetismo. Su autoría se atribuye a un grupo anónimo de personas autodenominados Los Tres Iniciados, aunque las bases del hermetismo se atribuyen a un alquimista místico y deidad de algunas logias ocultistas llamado Hermes Trismegisto, cuya existencia se estima en Egipto antes de la época de los faraones, y según la leyenda fue guía de Abraham.

[2] En los texto herméticos suele usarse el término UNO para indicar a DIOS, al Creador, al Ser Supremo o cualquier equivalente que cualquier religión o creencia emplee para definirlo.

[3]En su obra, Nils Anmeus, compara los actos con formas definidas como los tipos de control de una máquina. La máquina del karma deber leer los tipos y en virtud de esas formas (que son únicos) los identifica y los va ordenando procediendo,  a su tiempo, a realizar la acción que corresponda.

Y como siempre les digo: Investiguen y aprendan, no den nada por definitivo, es la única manera de alcanzar la Luz

1 comentario

    • Emmanuel Sanchez on 10 septiembre 2014 at 23:59
    • Responder

    *Saludos mejor explicado imposible, gracias por su trabajo que tanto ilustra.

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