Dic 05 2014

Justicia y propiedad

Justicia y propiedad Voy a comenzar este escrito con una simple pregunta. ¿Es justo que el hombre reclame la propiedad de un trozo de tierra, una casa, un árbol o cualquier otro bien material para sí mismo?

 Desde el punto de vista del ser humano la respuesta es un rotundo si, ya que lo que uno consigue con su trabajo o con el dinero de su trabajo es propiedad de uno. Parece justo que así sea y así es en el mundo material en el cual vivimos y  desarrollamos nuestra existencia mortal. Pero analicemos la propiedad desde otro punto de vista, aquel que nos dice que nada nos pertenece realmente ya que ni nuestra propia vida nos pertenece sino que todo nos ha sido dado, o mejor prestado, por el Creador, Dios, Ser Supremo o como ustedes le denominen.

 Si admitimos que todo lo que existe en el Universo, nosotros incluidos, ha sido creado por el Creador no tenemos más remedio que admitir que todo nuestro entorno es obra Suya y no tenemos derecho a poseerlo. Todo lo que ha sido, es y será pertenece, es propiedad, del Creador, es un legado cuyo usufructo ha cedido al hombre y este no puede ejercer un derecho de propiedad exclusivo sobre parte alguna del mismo.

 Esta idea tan aparentemente ridícula en el mundo “civilizado” no lo es tanto si pensamos que incluso hoy en día existen tribus donde no existe el concepto de propiedad – de mío y tuyo –  sino que solo existe el nuestro. Dichas tribus no conocen el stress por acumular riquezas ni peleas o rencillas por un pedazo más o menos de tierra…pero son marcadas como tribus “no civilizadas” porque nosotros, el mundo capitalista, nos llamamos civilizados. Sinceramente no sabría decir que comportamiento es más civilizado, pero el de la tribu me parece más humano y civilizado que el andar pisando a los semejantes para tener más que ellos..

 Bajo el punto de vista humano y de acuerdo con las leyes y justicia humanas es posible obtener derechos de propiedad sobre las cosas. Desde el punto de vista místico – filosófico no es posible porque todo ha sido creado por el Creador y, por lo tanto, todo le pertenece al Creador. No podemos negar que el concepto de propiedad fue creado por el hombre dando así pie al  nacimiento del comercio. La naturaleza jamás vende nada al hombre, no comercia, simplemente da lo que tiene sin pedir nada a cambio, el hombre va y lo toma.

Por otro lado, según las leyes humanas, hay que dar una compensación a quien trabaja para nosotros. Si nos vamos al fondo místico veremos que no. Pero ese no dar una compensación no implica el abusar de los demás sino el acercar nuestro modo de vida al de ciertas tribus donde si uno precisa de algo todos los demás se reúnen para proporcionárselo y viceversa. La compensación real es saber que todos están ahí para cuando los necesites no para hacerte más o menos rico.

 En las sociedades modernas compensamos a los profesionales con dinero y hemos logrado ser esclavos del dinero, tan esclavos que anteponemos el dinero a la ayuda a nuestros semejantes. Desde el punto de vista filosófico un arquitecto debe su ingenio e inteligencia al Creador, un albañil debe su fuerza  y salud necesarias para ejercer su duro trabajo al Creador…cada persona debe al Creador los dones que posee y que le capacitan para realizar del mejor modo posible un trabajo determinado. En el caso del arquitecto, sin su ingenio e inteligencia no sería quien de estudiar, aprender y ejercer su profesión. Los dones que posee cada individuo nos han sido dados por el Creador, nadie se los ha comprado; por lo tanto no es lógico cobrar por hacer uso de ellos.

 Si todos hiciésemos lo mismo, si cada uno de nosotros empleásemos nuestros dones en todo momento sabiendo que otros harán lo propio cuando necesitemos de ellos, el dinero, la propiedad y el comercio no tendrían razón de ser. La igualdad y la fraternidad serían la base única del relacionamiento humano. Un mundo así es una utopía hoy en día y algo me dice que lo seguirá siendo en un futuro dado el materialismo que atenaza a los humanos. Pero también estoy seguro que nuestro mundo actual donde unos pocos que lo tienen todo maniobran para que los demás no tengan más o tengan menos para no perder o aumentar ellos lo suyo, un mundo donde manda el dinero y no las personas, no es mejor que el que hemos descrito utópicamente. No hace falta pensar mucho para ver el mundo tan antisocial que tenemos. Si usted viaje a los Estados Unidos, se pone enfermo y no tiene dinero para pagar al médico simplemente no será atendido por el médico. Esa es la norma general. Que alguien le atienda gratis, que la seguridad social sea universal no lo comprenden. Tu vida vale justamente lo que puedas pagar por ella. ¿es eso un comportamiento civilizado? ¿es eso ético? ¿es eso justo?. Yo diría que no, por lo tanto dejadme soñar con un mundo utópico donde el hombre valorice más la fraternidad que la propiedad, un mundo donde la justicia sea que todos seamos iguales y tratados como iguales y no discriminados en nombre del poderoso dinero.

Permitidme terminar con una palabras del sabio Pitágoras que ya mostraba que nada tenemos que nos pertenezca, si bien sus palabras se refieren a un punto concreto son extensibles a todo lo que nos rodea con solo meditarlo un poco.

Todas las ideas grandiosas que tuve me vinieron como una inspiración de Dios. Por derecho, ellas le pertenecen; pero El deseó darme una compresión de Sus Leyes y de Sus Ideas. Ya que no me pertenecen, deseo transmitirlas a otros para su provecho, como un don de Dios

(Pitágoras de Samos –  569 a. C. – ca. 475 a. C)

4 comentarios

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    • Emmanuel Sanchez Rodriguez on 6 diciembre 2014 at 01:55
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    Muy cierto lo expresado en el articulo, pero siempre habra caracteristicas de opresion, abuso y domino entre los hombres, por ello la falta de penetracion del llamado socialismo y comunismo, corrompiendose desde adentro con sus espias que denunciaban a sus propios compañeros, los arribistas que se beneficiaban con el trabajo de otros, en fin las clase de todos los tiempos “los politicos, sacerdotes, militares” son los que siempre han dictado leyes que en esencia son buenas pero quien las aplica las utiliza para su provecho sojuzgando y acumulando riqueza por la falta de comprension de la esencia de la vida que es la correspondencia, valores y amor hacia si y los demas. Diran que el materialismo es necesario porque incentiva la creatividad, y productividad, al obtener un beneficio mayor la gente se aplicara mas y se lograran mayores beneficios a cambio de aceptar este triste sistema que anula, manipula, y esclaviza, deshumanizando a la generalidad. gracias por este trabajo que me hace reflexionar.

  1. Interesante enfoque;me hace recordar a mis explicaciones que doy como guía de turismo, donde simplemente les digo; si Uds quieren entender a los Incas o mejor dicho Atlantes que es la denominación correcta, tienen que olvidar el concepto de propiedad privada solo así podrán entender a este imperio, es mas si analizamos el pensamiento de muchos pueblos originarios ellos no consideran la tierra como suya mas bien ellos piensan que pertenecen a la tierra ahí va la fabulosa simbiosis que aun occidente especialmente los mas cavernarios no entienden… pero ya lo dijo Borges solo con el tiempo.

    • Alejandra on 9 diciembre 2014 at 23:26
    • Responder

    Desde el punto de vista terrenal, el derecho de propiedad es el poder directo e inmediato sobre un objeto. Desde el punto de vista espiritual, es tomar algo “prestado”, pues nada nos pertenece. Ambos conceptos no se oponen sino que se complementan, como el blanco y el negro. Para el usufructo del “prestado” nosotros somos quienes decidimos y enfocamos nuestra energía, con voluntad e inteligencia, para llegar a lograr cierto derecho de usufructo sobre lo prestado. Todos somos libres de elegir lo que deseamos tomar prestado, pero para ello hay que ganarlo. “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. De la misma forma que luchamos contra nuestra ignorancia en la búsqueda de la verdad, también debemos esforzarnos para poder usufructuar lo prestado que Dios nos pone a disposición. El tema viene cuando se acopia y se actúa con egoísmo, dejando de lado la fraternidad y la caridad para aquellos que realmente no pueden lograr el prestado (discapacitados, enfermos…). Muchas gracias por darme la oportunidad de participar en este espacio con mi humilde opinión.

    1. Gracias a usted por comentar.

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