Sep 07 2015

La muerte (III) – Afrontar la muerte

“Cuando estás absorto en cosas mundanas no piensas en la venida de la muerte;
rápida llega como un relámpago…
(Milarepa)

craneoDesde que nos levantamos hasta el mismo momento en que nos acostamos a dormir no dejamos de hacer planes a futuro. Damos por supuesto que tendremos tiempo de sobra para llegar a realizarlos; incluso si son planes a muy largo plazo. Estamos sanos y fuertes, somos jóvenes y la muerte no nos puede tocar. Sin embargo, puede. No precisamos ser viejos o estar enfermos para morir. Un día te levantas, sales a la calle y te atropella un coche o, simplemente, resbalas y te golpeas en la cabeza…¡Y se acabó la vida!

Nada malo tiene hacer planes; pero de vez en cuando conviene ser realistas y hacerse la pregunta prohibida: “¿Y si mañana estoy muerto, qué?” Es importante reflexionar y afrontar la posibilidad de la muerte porque nos hace más realistas y menos utópicos, Nos ayuda a crear planes más plausibles y, sobre todo, a unir a dichos planes las alternativas necesarias para su término si algo nos llegase a suceder.

Afrontar la muerte es lo mismo que tomarse la vida en serio. Si usted compra una casa hipotecándose a 25 años cuando usted tiene 20 no es muy probable que se muera antes de acabar de pagar al banco; pero puede pasar y su familia quedarse sin donde residir si no puede seguir pagando. Por lo tanto, usted contrata un seguro de vida por si acaso. Afrontar la posibilidad de su muerte le ayuda a vivir más tranquilo a usted y a su familia.

Si hacemos lo dicho arriba ¿por qué no hacerlo siempre? Si sólo estamos seguros del pasado pensemos en lo que hemos hecho con nuestra vida, en donde estamos, en lo que hemos logrado y hacia dónde queremos ir. Y dado que el futuro es incierto afrontemos la posibilidad de nuestra muerte y preparemos todo por si llega. Ganaremos en paz y tranquilidad. Recuerda que lo que hacemos en la vida es lo que somos a la muerte y todo cuenta en la suma. Estar preparado para morir nos hace vivir sin preocupaciones y felices.

No seamos como la flecha que confía en ir siempre adelante hasta que la diana la detiene de repente. Tan desesperados estamos porque todo siga igual mañana que vivimos en la ficción de creernos prácticamente inmortales y cuando la realidad, tozuda ella, nos muestra la gran falacia en la cual vivimos nos damos cuenta de la gran cantidad de cosas por hacer, de los cabos sueltos y, si nos salvamos de la muerte, comenzamos a vivir con miedo a ella.

En ese momento podemos aplicar dos soluciones: Afrontar y aceptar nuestra impermanencia o “Como ya me ha pasado una vez no es probable que me pase de nuevo

El pensamiento final lo sabemos falso pero es la posición cómoda hasta que afloran los recuerdos o un nuevo aviso aparece y el miedo vuelve a desatarse. ¿No será mejor aceptar la realidad, afrontarlo, tomar medidas adecuadas y vivir sin miedos? : Si la respuesta es tan lógica ¿por qué no lo hacemos?

Reflexione: La percepción de lo efímero de la vida es, paradójicamente, la única realidad 100% segura y lo único que puede ayudarle a vivir mejor.

Si nos atenaza la pereza, pensar en la muerte nos devuelve a la realidad y nos hace pensar en “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” porque no sea que mañana no puedas. El que afronta la muerte sabe que lo único que tiene en realidad es el ahora, no puede ser perezoso, tiene que volverse activo, buscar a sus amigos, disfrutan de la vida…en definitiva, vive mejor.

Usted me dirá ahora que todo lo que le he contado es evidente; que nada nuevo le he enseñado. Tiene razón. Le digo que no puedo enseñarle nada. Usted ya sabe todo esto; pero lo ha asimilado realmente. ¿Ha dejado que se integre y modifique su vida? Hagamos un pequeño test.

 

  • ¿Sabe usted que desde que nacemos, cada día estamos más cerca de nuestra muerte?
  • ¿Trata usted a todo el mundo lo mejor que puede, no sea que mañana ya sea tarde?
  • ¿Ha perdonado o pedido perdón  ahora que puede, no sea que mañana ya sea tarde?
  • ¿Ha eliminado la pereza de su vida?
  • ¿Es usted activo y busca en todo momento lo mejor para usted y para la Humanidad?

Si responde “no” a una sola de las preguntas anteriores entonces no ha comprendido todavía la enseñanza de la impermanencia, de lo efímero de la vida y aún puede hacer mucho para vivir mejor y más feliz. ¡Pero qué difícil puede ser todo esto! Es muy fácil dejarse llevar porque, por ejemplo, cuesta mucho pedir perdón. Pensemos, reflexionemos, meditemos y llegará la Sabiduría.

No es fácil pero si es posible y el fruto a conseguir es sabroso y jugoso porque habrá producido un hombre nuevo, inspirado, tranquilo, sin temor a la muerte porque nada ha dejado pendiente y puede partir sin preocupaciones.

Así pues, trabajemos en estos cambios ahora, ahora mismo. La vida es dura; pero siempre nos da oportunidades. No nos cerremos al cambio y la evolución; no nos aterroricemos de vivir por miedo a morir no se sabe cuándo y dónde. Aceptemos esa realidad y vivamos sin miedo.

Próxima entrega: La muerte (y IV) – Ayudar a morir

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