Dic 09 2015

El espiritismo (10 de 14) – Leyes Morales y Naturales (I)

Artículo en colaboración con el hermano Víctor Ruano, miembro de la Federación Espirita de España (http://www.espiritismo.cc )

“No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”

leyes naturales 01En el Libro de los Espíritus podemos leer lo siguiente; «Entre las leyes divinas, las unas reglamentan el movimiento y las relaciones de la materia bruta, tales son las leyes físicas, cuyo estudio es del dominio de la Ciencia. Las otras conciernen especialmente al hombre en sí mismo y en sus relaciones con Dios y sus semejantes. Comprenden así las reglas de la vida del cuerpo y del alma. Tales son las leyes morales».

Así pues, con el fin de aclararnos y sobre todo de no liar a los que no conocen la doctrina. Vamos a definir Ley Natural como Leyes inmutables que Dios ha creado para gobernar el Universo y Leyes Morales aquellas que afectan al comportamiento que el Ser Humano debe tener.

Por lo tanto, dado que la Ley Natural es la Ley de Dios es también la única verdadera y le muestra al hombre el camino que debe seguir para avanzar espiritualmente. Estas leyes son inmutables y perfectas como todo lo que Dios crea. Sin embargo, el libre albedrío permite al hombre seguir o dichas leyes y de ahí que unos avancen más o menos rápido en su espiritualidad. Esto quiere decir que todo el mundo la conoce pero no todos la comprenden o acatan. La Leyes Naturales dicen que el hombre no puede volar, yo puedo lanzarme desde un precipicio pero la ley inmutable hará que me estrelle contra el suelo. Es un ejemplo muy exagerado, lo sé, pero sirve para mostrar claramente que las Leyes de Dios se cumplen siempre, no es posible cambiarlas, solo aceptarlas o no. Justo ahí radica la diferencia entre el bien y el mal. Preguntados los Espíritus sobre dicho tema, en la preguntan 630 del Libro de los Espíritu, leemos:

 ¿Cómo puede distinguirse el bien del mal?
«El bien es todo lo que está conforme con la ley de Dios y el mal todo lo que de ella se separa. Así, pues, hacer el bien es conformarse con la ley de Dios, hacer el mal es infringirla.

Podemos decir que diez Leyes Naturales que dan lugar a varias Leyes Morales que debemos cumplir aunque más que leyes casi podríamos decir que son diez grupos de leyes, diez categorías. Veamos poco a poco cada una de ellas y dado que son diez, quizás se nos alargue un poco la entrada, espero disculpen si me hago pesado en su desarrollo.

  1. Ley de Adoración.

La primera ley que debe cumplir el hombre es reconocer a su Creador, mostrar humilde ante aquel que le ha dado la vida y, la única manera de hacerlo es adorarle. Pero adorar no es convertirse en un fanático, adorar es elevar el pensamiento hacia Dios, aproximar a El nuestra Alma. Dios siempre nos observa y ve nuestra acciones, adorarlo no es solo orar es también hacer lo correcto, seguir sus leyes, ser hermanos de nuestros de hermanos, a Dios se le adora en cada uno de nuestros actos y no solo en la oración. ¿De qué vale la adoración en el templo si a la salida miramos con desprecio a un pobre que pide una limosna?

  1. Ley de trabajo

Venimos a este mundo a aprender y para aprender necesitamos vivir. Solo por medio del trabajo podemos proporcionarnos lo necesario para ello. El trabajo es una Ley Natural y la pregunta 674 así lo atestigua sin género de duda alguna

674. ¿La necesidad del trabajo es una ley de la naturaleza?
«El trabajo es una ley natural por eso mismo que es una necesidad y la civilización obliga al hombre a mayor trabajo, porque aumenta sus necesidades y sus goces».

Podemos ver que el trabajo es Ley porque no solo el hombre trabaja, todos los animales trabajan según sus posibilidades. Las aves hacen sus nidos, los leones cazan sus comida…todo trabaja en la naturaleza, aunque los animales trabajan limitados a su conservación y el Ser Humano posee una meta mayor, su avance espiritual y llegar a la perfección.

  1. Ley de reproducción

leyes naturales 02Dios dijo a los animales y al hombre “creced y multiplicaos”. La reproducción es por lo tanto una ley Natural, una Ley Divina. No puede ser de otra manera ya que sin reproducción el mundo físico no puede existir. Sin cuerpos materiales donde encarnar, los Espíritus no podrían “materializarse” y tener vidas con las que aprender y lograr su avance espiritual.

Kardec escribe: “La unión libre y fortuita de los sexos es el estado natural. El matrimonio constituye uno de los primeros hechos de progreso registrados en las sociedades humanas, porque establece la solidaridad fraternal y se le encuentra en todos los pueblos, si bien en condiciones diversas. La abolición del matrimonio sería, pues, el retorno a la infancia de la humanidad, y colocaría al hombre por debajo incluso de ciertos animales, que le ofrecen el ejemplo de uniones constantes.”

Dado que la reproducción es una ley Natural, el celibato es ir contra esa ley y por lo tanto no es grato a Dios. Sin embargo Dios es Justo y en ciertos casos, el celibato es visto como algo bueno a pesar de ir contra la Ley, veamos como lo explican los espíritus:

698. El celibato voluntario ¿es un estado de perfección meritorio a los ojos de Dios?
– No, y los que así viven por egoísmo disgustan a Dios y engañan a todo el mundo. 
699. El celibato ¿no es, por parte de ciertas personas, un sacrificio que realizan con el objeto de consagrarse más enteramente al servicio de la humanidad?
– Eso es muy diferente. Lo he dicho: “por egoísmo”. Todo sacrificio personal es meritorio cuando se hace en pro del bien. Cuando mayor sea el sacrificio, tanto más grande será el mérito.

Con el fin de no hacer esta entrada muy larga comentar de pasada que la poligamia no es una Ley Natural sino una Ley Humana y que no es del agrado de Dios porque, como nos han comunicado los Espíritus “El matrimonio, según los designios de Dios, debe basarse en el afecto de los seres que se unen. Con la poligamia no hay afecto real, sino sólo sensualidad

  1. Ley de conservación

leyes naturales 03Evidentemente, si usted une la ley 2 y 3 verá que solo conservando nuestra vida es posible todo ello. La auto supervivencia es vital para el Ser Humano. Para ello Dios provee al hombre de todo lo que necesita y esto es muy importante. Si usted lee el Libro de los Espíritus, cuando llegue a este punto verá que esta ley no afecta solo a la propia vida humana sino a toda la Creación. Esta Ley nos obliga a cuidad de nuestro planeta y de todo lo que posee.

El hombre precisa de la comida proporcionada por plantas y animales que viven sobre la Tierra, precisa de agua potable, de aire si contaminar. Nuestra supervivencia nos exige hacer uso de los recursos de la Tierra pero también hacerlo de modo responsable y conservando todo lo que podamos. Nada de lo que existe es realmente nuestro, Dios lo ha creado, todo le pertenece, nosotros tan solo somos usufructuarios de ello.

711. ¿Tienen derecho todos los hombres a usar de los bienes de la Tierra?
«Este derecho es consecuencia de la necesidad de vivir. Dios no puede haber impuesto un deber sin haber dado los medios de cumplirlo».

Pero todo esto es mucho más complicado, el mal uso de lo que Dios nos proporciona da lugar a excesos, a querer tener más de lo necesario o a privarnos de lo necesario creyendo que eso agradará a Dios, lo cual no tiene por qué ser así pues estamos yendo contra la ley de conservación. Todo aquello que es inútil no es del agrado de Dios, privarse de lo necesario no tiene utilidad. Aclaremos nuevamente esto con dos preguntas y respuestas recogidas en El libro de los Espíritus, aunque recomendaría leer toda la sección.

718. La ley de conservación ¿nos obliga a proveer a las necesidades del cuerpo?
– Sí, porque sin fuerza y salud es imposible el trabajo.
720. Las privaciones voluntarias, con miras a una expiación voluntaria también, ¿son meritorias a los ojos de Dios?
– Haced bien a los demás y tendréis más mérito.
  1. Ley de destrucción

Nuevamente no es posible más que dar unas pinceladas a esta ley y volver a recomendar la lectura completa del Libro de los Espíritus. De entrada parece un contrasentido que exista una ley de Destrucción cuando la anterior era una Ley de Conservación. Sin embargo, no lo es. Recordemos que la vida real no es la Terrenal, por lo tanto, en el caso del Ser Humano, es necesaria la destrucción del cuerpo físico para regresar a la vida Espiritual. Sin embargo, esta destrucción tiene que ser controlada, debe suceder cuando debe suceder, en palabras de los propios Espíritus «Es preciso que todo sea destruido para que renazca y sea regenerado. Porque lo que vosotros llamáis destrucción no es más que una transformación, cuyo objeto es la renovación y mejoramiento de los seres vivientes (728)».

Por lo tanto, y siguiendo el desarrollo de esta Ley, el libro trata temas como el asesinato, la guerras o la pena de muerte dejando muy claro que el asesinato y la pena de muerte son abominables ante Dios ya que no somos nosotros los que deben decidir cuando llega la muerte.

746. El asesinato ¿es un crimen a los ojos de Dios?
– Sí, un gran crimen. Porque el que arrebata la vida a su semejante troncha una existencia de expiación y de misión, y en ello reside el mal.
761. La ley de conservación concede al hombre el derecho de preservar su propia vida. ¿No está haciendo uso de ese derecho cuando elimina de la sociedad a un miembro peligroso?
– Hay otros medios de defenderse del peligro fuera del de matar al agresor. Por otra parte, es preciso abrir al criminal la puerta del arrepentimiento y no cerrársela.

Para poner fin a esta entrada, decir que la conocida Ley de Talión, que parece justificar la pena de muerte aplicando al asesino su propia muerte, dicho de otro modo, el ojo por ojo, no es aceptable bajo concepto alguno. Aunque algo larga la respuesta dada a Kardec merece ponerse y leerse con calma. Nada justifica quitar la vida a otro ser humano salvo en el caso de que sea en autodefensa y, aun así, si no es posible otra solución.

748. ¿Exime Dios el homicidio en caso de legítima defensa?
– Sólo la necesidad puede excusarlo. Pero si se puede preservar la propia vida sin atentar contra la del agresor se debe hacerlo.
764. Dijo Jesús: “Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán” Esas palabras, ¿no significan la consagración de la ley del talión? Y la muerte que se inflige al matador ¿no constituye la aplicación de esa ley?
– Andaos con tiento. Os habéis equivocado acerca de estas palabras, como respecto a otras muchas. La ley del talión es la justicia de Dios y Él la aplica. Todos vosotros sufrís a cada instante esa ley, porque sois castigados por donde habéis pecado, en esta vida o en otra. Quien haya hecho padecer a sus semejantes se hallará en una situación en que sufrirá él mismo lo que haya infligido a los demás. Tal el sentido de esas palabras de Jesús. Pero ¿no os ha dicho también “perdonad a vuestros enemigos”, y no os ha enseñado que pidáis a Dios os perdone vuestras faltas como perdonáis vosotros las de los demás? Es decir, en la misma proporción en que hayáis vosotros perdonado: comprended bien esto.

Aquí lo dejamos, ya tienen mucho que pensar, la próxima entrega seguiremos con el resto de las Leyes.

Próxima entrega: Leyes Morales y Naturales (II)

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