Nov 24 2016

¿Debemos aislarnos del mundo?

sin-titulo-1Es común preguntarse, cuando comenzamos el camino en los senderos místicos, si debemos o no aislarnos del mundo que nos rodea para concentrarnos en nuestro sendero. La respuesta corta a dicha pregunta es un rotundo NO.

Aunque en ese momento no lo sabemos, existe una energía que rodea a todo lo que existe en el Universo y que ha recibido muchos nombres como Nous, Energía Vital, Energía etérea…en virtud de la escuela de misterios que leamos o pertenezcamos.

Esa energía debe penetrar en nosotros y purificarnos de manera progresiva. Según las enseñanzas orientales, dicha penetración tiene lugar a través de los chakras y, en occidente, quizás por el tipo de vida social que llevamos, es uno de los puntos cruciales a desarrollar.

La energía más sutil, al transitar libremente por el organismo, equilibra todo el sistema biopsíquico, armonizándolo con las frecuencias más elevadas. La sensibilidad psíquica es estimulada a continuación y el estudiante comienza a ampliar su horizonte de percepciones.

En ese punto, sin saber muy bien porque, muchos empiezan a sentirse incómodos con la vida que llevaban. Todo alrededor parece complicar el proceso emprendido. El ruido de las calles, las habladurías de la gente, las noticias negativas de los diarios…todo parece molestar al estar más conscientes de todo ello y dan ganas de mandarlo todo a ”freír espárragos” y convertirse poco menos que en un anacoreta. Parece que la huida es la única solución.

Pero esto dista mucho de ser cierto. Pronto nos daremos cuenta del gran error en el cual hemos caído y que el problema no se resuelve en absoluto. Al principio todo parece una maravilla, estamos tranquilos, en nuestro remanso de paz. Pero con el paso de los días surgen pequeños problemas como si el Sol calienta demasiado, o la lluvia no para o los animales de la zona como mosquitos o similares comienzas a molestarnos.

Lo único que hemos logrado ha sido cambiar unos problemas por otros; pero no hemos dado con la tan ansiada solución. El problema real radica en que nos han enseñado y estamos habituados a proyectar nuestros problemas hacia el exterior. Es la familia y los deberes hacia ella que nos quitan tiempo para practicar los ejercicios de relajación o estudiar los diferentes temas y al final nos decimos:

Tengo que resolver mis problemas, para tener paz y poder continuar mis estudios debo aislarme.

Pero un día descubre que, por más que se esfuerce los problemas le van a seguir donde quiera que vaya. Porqué la solución no es huir, ni intentar resolver aquello que está fuera de nosotros.

La solución está en la ardua insistencia de la realización del trabajo de nuestro desarrollo interior. Es el continuo trabajo del día a día, la disciplina autoimpuesta para sacar tiempo de donde parece no haberlo lo que nos hará avanzar, porque se trata de eso, de avanzar pero sin abandonar nuestros deberes familiares o sociales. El auténtico iniciado está para servir y ayudar ¿cómo podemos decir que hacemos eso si para ello descuidamos nuestros compromisos sociales y familiares?

La libertad que nos da la Luz tan deseada llega siempre de dentro para fuera, y no de fuera para adentro. La verdadera Luz y Sabiduría está en nuestro interior, en nuestras venas, en nuestra sangre, en nuestra propia vida.

La Luz llega cuando la energía cósmica consigue circular libremente por todo nuestro organismo y nos armonizamos con todo lo que nos rodea: familia, amigos, naturaleza, sociedad.. Es entonces que empezamos a comprender la grandeza de la creación, que en cada lugar que miremos se ha producido un milagro de vida y comprendemos que para elevarse hacia la Luz no es necesario encerrarse en una cueva sino todo lo contrario. Necesitamos comprender como funciona el Universo, necesitamos comprender el mundo, necesitamos comprender a los hombres y, para ello, primero necesitamos comprendernos a nosotros mismos.

Nos damos cuenta, poco a poco, que nuestras vibraciones internas se hacen más elevadas y nada nos parece ya incomodar. No se trata de abandonar los problemas, sino de resolverlos sin que nos afecten. Conseguimos así dar solución a los problemas que realmente la precisan de modo casi automático porque no dejamos que nos afecten emocionalmente y eso se logra simplemente porque hemos comenzado a comprender lo que sucede con las personas que nos rodean. La necesidad de huir ha desaparecido y descubrimos el dulce gusto de vivir libres de preocupaciones y totalmente entregados a los demás.

La cosa es muy simple, o muy complicada, como ya nos dijeron los sabios de todos los tiempos:

Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el Universo y los Dioses

1 comentario

    • emmanuel sanchez rdrgz. on 24 noviembre 2016 at 22:44
    • Responder

    *muy buen articulo, me habia hecho esa pregunta varias veces, de hecho me he vuelto algo antisocial, pero sin tener aversion al mundo solo quiero disfrutar de una sana tranquilidad en la soledad conmigo mismo. Gracias nuevamente Master

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