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Mar 22 2017

Las Virtudes (1 de 7) – Presentando el proyecto

Estimados lectores me propongo comenzar una nueva serie de trabajos, algo que ustedes ya deben de tener como habitual. Saben que tengo el vicio o la virtud – ustedes elijan – de intentar crear series de artículos. No porque no se pueda o sea interesante el crear artículos sin conexión entre ellos sino porque siendo estos publicados en un semanario, blog o lugar cualquiera, la serie permite – si es interesante para el lector – crear un desasosiego, un interés, un ansia por leer el siguiente articulo. Algunos le llama a eso marketing, yo quiero pensar que es solo interés por saber más.

Hablar de virtudes es algo indispensable en el ambiente iniciático o de desarrollo espiritual. Por ejemplo, en la Orden Masónica, ya desde el grado de aprendiz se enseña en todos los rituales e instrucciones que el masón ha de forjar cadenas para los vicios y coronas para las virtudes dejando así claro que, por obligación, se ha de ser virtuoso en todo lo que ses haga.

En esta primera entrega intentaré definir los conceptos de vicio y virtud y en las siguientes trataré sobre determinadas virtudes como puede ser la fraternidad, la igualdad o la tolerancia. El lector – inteligente como es – se estará preguntando porque no tratar algunos vicios. Lo cierto es que siguiendo los principios de la gran obra hermética del Kybalion he decidido no hacerlo. Según el principio de los opuestos, si quieres eliminar algo no te opongas a ello, simplemente haz lo contrario. Si quieres eliminar un vicio haz lo opuesto, su virtud. Si quieres impedir la intolerancia se tolerante. Así pues, hablar de virtudes ayuda a eliminar los vicios de modo automático.

Definir lo que es el vicio y la virtud parece cosa sencilla, pero un simple vistazo a los diccionarios nos abre los ojos y percibimos que la cosa no es tan simple como parece. Tanto para uno como para otro término nos ofrecen muchas interpretaciones que no siempre se ajustan a lo que nosotros creemos que debe de ser.

Ambos conceptos resultan un tanto complicados de analizar para que la definición nos sirva a todos por lo que siempre se hace una interpretación personal que puede desvirtuar las cosas. Lo que para uno es un vicio para otro puede no serlo tanto o no serlo en absoluto. Se hace necesario, por lo tanto, intentar marcar una linea divisoria entre ambos conceptos que nos permita, al menos, en la mayor parte de los casos, coincidir en los criterios.

La palabra “virtud” deriva del latín virtus, virtutis, que significa fuerza, poder o potestad. Es por lo tanto una capacidad espiritual, una fuerza esencial divina, por excelencia, que crece y se aviva con la actividad, y por lo tanto alienta al iniciado y lo capacita para la lucha interior, contra las bajas pasiones y tendencias, los malos hábitos y las inclinaciones negativas. Para realizar el bien y perfeccionar la naturaleza inferior, el camino de la virtud es absoluto por cuanto conduce a una realidad espiritual que lleva el signo de la perfección.

Vicio deriva de la lengua latina “vitium”, como voz que significa imperfección; defecto físico o moral; es el hábito que se adquiere para obrar mal, se refiere también, a la falsedad, al engaño o a la mentira para emitir cualquier opinión o hacer alguna proposición; es el acto de ejecutar una acción frecuentemente o en demasía; es la afición por determinadas costumbres, que incitan a excederse en el goce de los deleites. El tema está presente en el código moral de todas las religiones y generalmente se asume como sinónimo de pecado dentro del vocabulario profano, que a fin de cuentas por su definición, “pecado” es un hecho, dicho, deseo, pensamiento o acción contra la ley de Dios.

Si nos fijamos bien, el vicio puede ser incluso el exceso de una virtud. Es bueno comer y alimentarse, disfrutar de una buena cena entre amigos es maravilloso; pero si en esa cena abusamos del vino y llegamos al punto de la embriaguez ya estamos en el vicio. Si abusamos de la comida estaremos en el vicio de la gula. Así pues, como ya dijimos, la linea divisoria entre vicio y virtud puede ser muchas veces demasiado tenue o depender del pensamiento de cada uno. ¿Qué es lo correcto? Una copa, dos, cinco…comer un trozo de tarta, tres, media tarta…¿dónde está la frontera del comportamiento vicioso?

Tan poco claro esta todo esto que ya Aristóteles trató de marcar una pauta. Según él, la virtud es el justo medio entre dos tendencias humanas opuestas que llamamos exceso y defecto. De hecho, hoy día es lo mismo, pues todos hemos dicho u oído alguna vez que se puede pecar tanto por exceso como por defecto. Así el valor es una virtud porque su defecto (cobardía) y su exceso (temeridad) son malos. El valiente no es un temerario ni un cobarde, sabe cuando hay que arriesgar y sabe también cuando lo prudente es retirarse para evitar peligros innecesarios.

Centrándonos en la orden masónica podemos afirmar que la masonería entiende por virtud la capacidad de hacer el bien en su más amplio sentido y el cumplimiento de nuestros deberes para con la sociedad y la familia sin egoísmo ni vanidad. La masonería enseña a practicar la virtud como calidad suprema de la moral y como lealtad de la conducta para el ideal, que debe conducir hasta el sacrificio cuando sea necesario para el cumplimiento del deber.

Sin embargo, la masonería sabe que la virtud siempre es perfeccionable dado que los masones no dejan de ser hombres en un mundo de pasiones y, sometidos a ellas, pueden caer en sus vicios. El vicio pervierte los instintos humanos y nos lleva a buscar solo nuestra satisfacción en lugar de la social y la Universal que engloba a toda la humanidad. Es de destacar que uno de los principales ideales de la masonería universal es precisamente la erradicación de los vicios y, por ende, conducir el espíritu del hombre para elevarlo hasta la virtud. Nada podemos decir de mal sobre este ideal, el hombre virtuoso siempre procurará el bienestar o la tranquilidad de todos – incluso de quien le haya perjudicado o causado algún mal. Para el virtuoso todos son iguales, todos son hermanos y los males causados – ya sean voluntarios o involuntarios – no deben influir en ese trabajo. Se han de dejar a un lado rencores, enemistades y venganzas en contra de las personas cuya maldad sea manifiesta en todos sus actos. Desde luego no es fácil actuar así – nadie lo ha dicho – y por ello debemos también admitir que solamente entre las personas que poseen un alma noble y fuerte es donde indudablemente se alberga la virtud y en donde se puede encontrar algo de perfeccionamiento.

Lograr ese punto de virtuosismo no es nada sencillo, necesitamos varias cosas para ello; pero lo más importante es comenzar por conocernos a nosotros mismos. Determinar nuestros vicios y nuestras virtudes. Alentar las virtudes y sofocar los vicios; porque  las virtudes, con su práctica continua y perseverante, ayudan a eliminar los vicios. Este proceso es un renacimiento paulatino del hombre, del Ser Interior que busca la Luz y la  Unión con el Gran Arquitecto. Es, en cierto modo, el auténtico VITRIOL, el descenso a la tierra, a los infiernos de los vicios, para renacer como el Ave Fénix, majestuoso y poderoso, libre de vicios y lleno de virtudes para derramar sobre toda la Humanidad y ayudarla en su avance intelectual, social y espiritual.

Todo ser humano puede realizar este trabajo si lo desea, la diferencia con los masones es que este no puede desearlo sino que está obligado a hacerlo por sus juramentos, que le ligan a la lucha contra el vicio y, por lo tanto, acercarse a la virtud en todo momento, no solo con el pensamiento sino también con sus palabras y, lo más importante de todo, con sus actos diarios. No lo olvidemos nunca, ya lo decían los sabios de los tiempos antiguos, solo hay un camino para lograrlo: librar al hombre de la ignorancia y, para ello, los masones nos reunimos en logia para levantar templos a la virtud y cavar pozos sin fondo a los vicios.

Aquí lo dejamos hoy, a partir de la siguiente entrega iremos hablando de importantes virtudes que todos deberíamos poseer y aplicar. No hay otro camino si queremos una sociedad mejor, más libre, más igualitaria y más fraterna.

 

 

Sobre el Autor

Mario Lopez

Nacimiento: 9 de octubre de 1968
Estado civil: Casado
Domicilio: Galicia - España


Creyente: Si, creo en la existencia de un Ser Superior y en la inmortalidad del Alma
Religión: Ninguna en particular pero me convence muchísimos las ideas Espiritistas Kardesiana

Masoneria
Maestro masón bajo Obediencia de la Gran Logia de España
Logia capitular bajo obediencia del Supremo Consejo para el Grado 33 de España
Maestro masón de la Marca (Districto de España)
Nauta del Arca Real
Compañero del Arco Real de Jerusalén
Grados Crípticos (Super excellent master)

1 comentario

  1. arnaldo vera beltran

    Es cierto lo plasmado aquí sabes si quieres lograr algo empieza por ti y tu familia, y ya lo dijo el maestro Buda empieza a despertar aunque pienses que estas dormido, así como Sun zhu conócete a ti mismo y ganaras mil batallas…

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