Hablemos de (8 de 17) – El Uno como Ser Supremo

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Tomemos la religión que tomemos siempre se adora a una Gran Divinidad, creadora de todo lo que existe a partir de la nada. Incluso en las religiones con varios dioses, uno de ellos es el principal, el primero. Así Zeus es el padre de todos los dioses y, por ello, el primer Dios a partir del cual todo surge. Sin embargo, la nada a partir de la cual surge el universo conocido es infinito. En la cábala, la letra ALEPH posee el valor de 1 y representa a Dios.

Tenemos así al 0 representando la NADA, el vacío infinito, y al 1 representando a Dios. Según ello, al comienzo de todo existían solo dos elementos, el Cero y el Uno, se puede argumentar que todo número dividido por Cero es igual a Infinito y por lo tanto la nada da origen a todo; pero estamos intentando demostrar que el Uno es el origen de Todo y es el Todo al mismo tiempo.

Una pseudo demostración clásica de los esoteristas numerológicos dice que  el tres está formado por tres Unos, el cinco por cinco Unos y así continuamente; ningún otro número posee esta característica. Por ejemplo el ocho solo puede formar múltiplos de sí mismo. Dado que el Uno puedo generar por suma continuada todos los demás e incluso, si llegamos al infinito podría genera el siguiente la suma de nuevo Uno, se concluyen que todo está formado por Unidades y podemos llevar esta teoría a la Formación del Universo con el Uno existiendo simultáneamente con la Nada y el Infinito. Dado que Dios creó Todo cuando Nada existía dentro de un Infinito, no queda más remedio que concluir que Dios es Uno y, por lo tanto, el Uno representa al Gran Arquitecto del Universo. Pitágoras confirma esta teoría cuando escribe: “El sabio, para representar a Dios, escribe la Unidad1

Para reforzar lo antedicho, recurrimos a la Teósofa rusa Helena Petrovna Blavatsky 2 (1831-1891) que escribe:

 “Los números son una de las llaves de las antiguas cosmogonías en su más amplio sentido, tanto espiritual como físicamente, y también de la evolución de la actual especie humana. Todos los sistemas de misticismo religioso están basados en los números. El carácter sagrado de los números comienza con la Gran Causa, la Unidad Universal, el Único, el Símbolo del Universo infinito e ilimitado”.

Profundizando en el simbolismo de los números, hemos visto anteriormente, que la Unidad debería ser considerada la fuente creadora de todos los números, pues sin necesidad  de todos los números, por adición, los origina todos; tiene un poder de creación, un poder generador total. La Unidad no tiene partes, es estable, invariable, todo lo abarca; si es multiplicado o dividido por sí mismo continua siendo el mismo y hasta sus potencias y raíces son el mismo; por ello, el Uno es considerado incorruptible, siendo estas dos últimas características dos razones más para encontrar en él la representación de la Divinidad. Ahora resulta claro porqué el GADU es incorruptible, perfecto, indivisible…

Existe un elemento relacionado con la Unidad, de naturaleza psíquica y abstracta que constituye todos los seres y es conocido como Monada. En Numerología, Monada es sinónimo de Unidad. Este elemento ha ocupado el pensamiento de grandes filósofos.

      • Pitágoras concebía la “existencia de un principio absoluto, exterior al tiempo y al espacio y por lo tanto no manifestado de la naturaleza y que recibió el nombre de Uno, Primero o Monada”
      • Giordano Bruno 3 (1548-1600) que fue quemado vivo por la Inquisición, decía que “los individuos son Monadas que en sus combinaciones producen la armonía universal; la Monas Monadum es una sustancia única de la que los individuos son una particularización”
      • Leibnitz 4 (1676-1716) que fue influido por Giordano Bruno, el “Universo está constituido por sustancias simples o Monadas no extensas, conteniendo en si todo el pasado y todas las determinaciones del futuro, son conocidas integralmente por la Monada suprema de Dios”

Hemos visto que Pitágoras daba mucha distinción a la unidad, pues el número uno, para sus discípulos era la propia divinidad – “que contiene todo y del cual resulta todo” y que dentro de la concepción de Pitágoras la unidad, esto es la “monada” era el elemento creador de todo. Uno era la razón porque era inmutable.

Los Pitagóricos llamaban uno al primer concierto de armónicos, al fuego viril que todo traspasa, al espíritu que se mueve por si mismo, al indivisible, al grande no manifestado cuyos mundos transitorios revelan el pensamiento creador, al universo, al eterno, al inmutable, al culto sobre las cosas múltiples y transitorias que pasan y cambian. Así, el número uso es inicio; fuerza; líder; individualidad; independencia; coraje; osadía; iniciativa y conquista.

El punto dentro del circulo era el símbolo que los pitagóricos empleaban para representar la monada y esto nos sirve como disculpa para hablar brevemente del punto.

Si preguntamos a alguna persona que represente gráficamente la unidad lo más probable es que dibuje un punto. Desde la más remota antigüedad, la Unidad está simbolizada naturalmente por el punto. El punto es origen de la línea recta, del círculo (pues marca el punto medio a partir del cual trazamos el radio) y de toda figura geométrica (pues también en el punto central de cruzarán todas las diagonales posibles de dicha figura).

Pero el punto es mucho más que eso para las Escuelas Iniciáticas. El Punto representa a lo más grande, al que nunca ha sido creado y lo crea todo. Dado que simboliza la Unidad, es un centro, el Centro de Todo, el Centro Omnipresente, en el cual se hallan contenidos, en su totalidad y unidad, el espacio, el tiempo y todas las cosas existentes. No hay lugar en donde no se encuentre y que no sea una manifestación o aspecto parcial de esta Sublime Unidad que constituye la Eternidad y el Reino de lo Absoluto. El Punto, La Unidad, es el GADU.

Conocer el Uno es imposible para el Ser Humano, nosotros conocemos por comparación y para comparar es preciso el dos, la dualidad, lo blanco y lo negro, lo frío y lo caliente, lo alto y lo bajo…no podemos conocer uno sin el otro, ¿Cómo podríamos definir la luz si no existiese la sombra?

Por todo ello, el conocimiento del Uno, hasta donde la limitada mente humana puede comprender, es el objeto final de toda filosofía y de toda religión. Su lema es claro y podemos resumirlo en lo siguiente: Cualquier conocimiento relativo que se funde con el reconocimiento de la Unidad del Primer Principio tiene su base en la Realidad; toda ciencia o conocimiento que lo descuide no es verdadera ciencia ni verdadero conocimiento, dado que descansa fundamentalmente en la ilusión. El Conocimiento Real, en suma, no es posible si no conocemos al GADU.

Conocer la Unidad del Todo es, pues, conocer la Realidad, “lo que es” verdaderamente; y no reconocerla, o admitir implícitamente que puede haber dos principios fundamentales y antinómicos, significa vivir todavía en el Reino de la Ilusión o en la apariencia de las cosas y no saber discernir entre lo real y lo ilusorio.

La Luz Masónica consiste en este lograr distinguir la Unidad, el Punto Principal. Con ello progresamos desde el conocimiento limitado humano representado en el Occidente – el Reino de la Ilusión, la Multiplicidad y la Apariencia – hasta el Oriente donde se encuentra la Verdadera Luz y el Verdadero Conocimiento – el Reino de lo Real.

En Occidente vemos las manifestaciones del Uno en una gran diversidad de seres y cosas que no parecen tener un nexo de unión; pero en Oriente podemos reconocer la Unidad en la Multiplicidad y la relación interior que unifica la multiplicidad pues todo lo existente ha salido del Uno y forma parte del Uno.

Próxima entrega: Hablemos de  (9 de 17) – La dualidad

Entrega anterior: Hablemos de (7 de 17) – Numerología (3 de 3) – Tipos de numerologia

Notas

  1. Para los pensadores de la Antigüedad el primer número impar es el tres. El Uno no es un número porque es la Divinidad.
  2. Helena Petrovna Blavatsky, también conocida como Madame Blavatsky, (Yekaterinoslav, 12 de agosto de 1831 – Londres, 8 de mayo de 1891), fue una escritora, ocultista y teósofa rusa, una de las fundadoras de la Sociedad Teosófica y contribuyó a la difusión de la teosofía moderna. Sus libros más importantes son Isis sin velo y La Doctrina Secreta, escritos en 1875 y 1888.
  3. Giordano Bruno, de nacimiento Filippo Bruno (Nola, provincia de Nápoles, 1548 – Roma, 17 de febrero de 1600) fue un astrónomo, filósofo, matemático y poeta italiano. Sus teorías cosmológicas superaron el modelo copernicano: propuso que el Sol era simplemente una estrella y que el universo contenía un infinito número de mundos habitados por animales y seres inteligentes.
  4. Gottfried Wilhelm Leibniz (Leipzig, 1 de julio de 1646 – Hannover, 14 de noviembre de 1716), fue un filósofo, lógico, matemático, jurista, bibliotecario y político alemán.

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