Hablemos de…. (9 de 17) – La dualidad

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No es posible bañarse dos veces en el mismo rio,
pues el agua se encuentra en continuo movimiento.

 

Cuando hablamos del Uno dijimos que el hombre no puede comprender su grandeza ya que solo le es posible aprender y entender por comparación. Dicho de otra manera, el dos, la dualidad, es necesaria. Ya en el Primer Libro de Moisés llamado Génesis, en el capítulo I, nos dice que Dios separó la Luz de las Tinieblas el primer día de la creación; el segundo separó el Cielo de la Tierra, y en la Tierra, separó el agua de la Tierra seca. Después del séptimo día, en el Jardín del Edén, hizo brotar el árbol de la ciencia del Bien y del Mal; con barro formó al Hombre y, viendo que no era bueno que el Hombre estuviese solo, de una de sus costillas, creó a la Mujer. En todo momento se crea todo de manera dual para que el Ser Humano pueda comprender.

Pero esto no tendría que ser así necesariamente. Las enseñanzas herméticas nos dicen que durante la estancia del hombre en el Paraíso, este comprendía a Dios y su grandeza y que fue solo tras comer del Árbol del Bien y el Mal que todo se dividió. Ahora intentar volver a comprender la Unidad, pero la dualidad ya se encuentra en su interior y no es posible volver atrás.

Pitágoras simbolizó este carácter del número Dos afirmando que es el estado imperfecto al que cae el Hombre cuando se desprende de la Unidad o de Dios. Aquí comienza a aparecer el aspecto dual del Dos, pues igual que nos ofrece la posibilidad del conocimiento de la ciencia del Bien, también podemos caer en la fácil tentación de la ciencia del Mal, de la ignorancia y del atraso. Entendemos que el resultado final dependerá sólo de nuestro esfuerzo, de nuestra voluntad, de nuestro amor. Se cuenta que un viejo apache le dijo a su nieto:

– En mi interior habitan dos lobos, uno bueno y otro malo.
Y su nieto le preguntó: – ¿Cuál ganará la batalla?
A lo que su sabio abuelo le responde: – El que yo alimente.
 

Por causa de todo lo expuesto, y otras más, ya los romanos tomaron a este número como peligroso y funesto y le denominaron como “bis”. Todo número que comenzaba por esta cifra era tenido como funesto. Por dicho motivo, el mes de Febrero, el segundo, era y es el mes con menos días del año. Pero no solo fueron los romanos, también la Iglesia Católica considera funesto al dos, pensemos por ejemplo que ha instituido el Día de Todos los Santos en el  2 de Noviembre , segundo mes de Otoño (Hemisferio Norte) cuando la naturaleza comienza a morir en el mes 11 del año ( 1 + 1 =2 ).

Ahora bien, dado que sabemos que todo es dual, el Dos, creador de la misma dualidad, no está libre de padecerla y, por tanto, también ha de tener su parte buena. Debido a su poder de contrastes nos permite percibir objetivos o realidades, diferenciándolas de sus contrarios; en un mundo solo dominado por la luz seríamos tan ciegos como en un mundo dominado solo por las tinieblas.

El Dos también es creador, pues para salir de la ignorancia precisamos estudiar, cuando estamos en dificultades tenemos que esforzarnos para superarlas, para los problemas tenemos que buscar soluciones, la naturaleza desarrolla un órgano para superar una necesidad, una peste origina nuevos descubrimientos médicos, etc. Por todo ello, decimos que el Dos representa la ciencia, pues para generar conocimiento precisamos de 2 elementos: uno capaz de conocer y otro que pueda ser conocido” [Temas para el aprendiz masón – VH Ethiel Omar Cartes]

Mokiti Okada 1 nos dice en la “Lógica Dialéctica de la Armonía” que los contrarios garantizan la gran armonía del Universo por la tendencia natural a encontrar el punto de equilibrio o “camino del medio”, de tal manera que se hace posible el movimiento evolutivo. Camino del medio al que también nos referimos los masones cuando decimos que hemos de caminar entre lo blanco y lo negro al referirnos al mosaico que adorna nuestros suelos en el templo. No obstante, el valor de la dualidad ya fue intuido por muchos filósofos, algunos tan antiguos como Heráclito 2 , que ya decía: “La realidad es una armonía de contrarios que no cesan de transformarse unos en otros”. Heráclito reprocha al poeta que dijo: “¡Ojalá se extinguiera la discordia de entre los dioses y los hombres!”, a lo que responde: “Pues no habría armonía si no hubiese agudo y grave, ni animales si no hubiera hembra y macho, que están en oposición mutua

La dualidad aparece en todas las culturas. Quizás el símbolo más conocido para representar la dualidad es el Yin y el Yang; pero si nos fijamos, este símbolo nos dice mucho más, nos dice que dentro el bien existe el mal y dentro del mal existe el bien. Representando esto por le punto del color diferente dentro de cada mitad del símbolo. El yin y el yang son dos conceptos del taoísmo para representar o referirse a la dualidad que esta filosofía atribuye a todo lo existente en el universo. Describe las dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas. El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración.

Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Además, cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista. En este sentido, la categorización sólo lo sería por conveniencia. Estas dos fuerzas, yin y yang, serían la fase siguiente después del tao, principio generador de todas las cosas, del cual surgen.

Como vemos, los orientales también nos dicen que todo parte del Uno, del principio generador, al que ellos denominan Tao. Al igual que el GADU es imposible de ser comprendido, el Tao, su equivalente tampoco lo puede ser, lo cual es totalmente lógico ya que se refiriere a la misma entidad. En el Tao Te Ching 3 se puede leer:

El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno.
El nombre que puede nombrarse no es el nombre inmutable.
La no existencia es el principio del cielo y de la tierra.
La existencia es la madre de todo lo que hay.

 

Entrega anterior: Hablemos de  (8 de 17) – El uno como ser supremo

Próxima entrega: Hablemos de  (10 de 17) – La línea recta

Notas

  1. Filósofo, artista, escritor y fundador de Sekai Meshiya Kyo, actualmente Sekai Kyusei Kyo, encontró en la naturaleza cómo debía ser la civilización actual y llegó a descubrir la auténtica causa de los problemas en el mundo. Después de ello, buscó crear un mundo sin enfermedad, sin miseria y sin conflicto, y pleno de Verdad, Virtud y Belleza al cual llamó la Nueva Civilización. Para alcanzar tal mundo, proclamó tres artes que son el Arte de la Vida que se conoce como Johrei o terapia depurativa, el Arte de la Agricultura como alimentos y agricultura naturales y el Arte de la Belleza. Así mismo, construyó una fundación para preservar las artes tradicionales de Japón y un museo que fue precursor del actual Museo de Bellas Artes MOA.
  2. Heráclito de Éfeso, conocido también como “El Oscuro de Éfeso”, fue un filósofo griego. Nació hacia el año 535 a. C. y falleció hacia el 484 a. C. Era natural de Éfeso, ciudad de la Jonia, en la costa occidental del Asia Menor (actual Turquía). Como los demás filósofos anteriores a Platón, no quedan más que fragmentos de sus obras, y en gran parte se conocen sus aportes gracias a testimonios posteriores. Heráclito afirma que el fundamento de todo está en el cambio incesante. El ente deviene y todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa
  3. Tao Te Ching, (también llamado Tao Te King), cuya autoría se atribuye a Lao Tzu, también trasliterado como Lao Tse, «Viejo Maestro», es un texto clásico chino. Este texto es uno de los fundamentos del taoísmo filosófico y tuvo una fuerte influencia sobre otras escuelas, como el legalismo y el neoconfucianismo. Tiene un papel importante en la religión china, relacionado no sólo con el taoísmo religioso, sino también con el budismo, que cuando se introdujo por primera vez en China fue interpretado usando en gran medida palabras y conceptos taoístas

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