Uno, sus circunstancias… y la memoria invisible del alma

Yo soy yo y mis circunstancias”, escribió Ortega y Gasset 1.

Una frase breve, sencilla, pero tan profunda que podría resumir siglos enteros de psicología, filosofía y espiritualidad. Porque, al final, ninguno de nosotros nace desde cero. Venimos al mundo siendo continuidad: de una familia, de una cultura, de una generación, incluso —si uno lo acepta— de una historia del alma que viene de mucho antes.

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La Danza Cósmica de las Vibraciones: Un Viaje desde el Átomo hasta el Alma

Podemos afirmar, desde la óptica mística, que el Universo en el cual existimos es pura vibración en todas y cada una de sus infinitas partes. La tercera ley del Kybalion revela una verdad profunda: nada está inmóvil; todo vibra. Desde el giro imperceptible de un electrón hasta las corrientes cósmicas que tejen el espacio-tiempo, el universo es un concierto de frecuencias en perpetuo movimiento. Esta idea no es solo una metáfora poética, sino un puente entre la física y la metafísica. Cada pensamiento, emoción u objeto material emite una vibración única, y cuando estas frecuencias se encuentran, no chocan: danzan.

En este baile de energías, las ondas pueden reforzarse mutuamente —creando una sinergia que amplifica su poder— o anularse, disolviéndose en la quietud. Este fenómeno, descrito por el principio de superposición en física, tiene un paralelo revelador en nuestra experiencia humana: cuando nos exponemos a vibraciones afines a las nuestras, nuestra energía se eleva; cuando nos sumergimos en frecuencias discordantes, nuestra luz puede opacarse. Seguir leyendo

Más allá del dolor: las pruebas como camino de evolución

“Las vicisitudes de la vida han de tener una causa,
y dado que Dios es justo, esta causa ha de ser justa.”
Allan Kardec, El Evangelio según el Espiritismo, cap. V

Si admitimos la existencia de Dios, debemos reconocer en Él la plenitud de las perfecciones: poder, bondad y justicia infinitas. No puede obrar por capricho ni con parcialidad. Por tanto, las pruebas que afrontamos —esas vicisitudes que nos hieren o transforman— tienen siempre una causa justa, aunque aún no la comprendamos.

Dios, a través de Jesús, nos señaló el camino del amor y del progreso. Y hoy, por medio del Espiritismo —como enseñó Allan Kardec en El Evangelio según el Espiritismo, capítulo V, “Bienaventurados los afligidos”— se nos revela con mayor claridad el sentido de las pruebas, mostrándonos que el dolor no es castigo, sino escuela. Seguir leyendo

La Justicia Invisible: Ecos del Karma en el Universo Moral

El karmaLa ley de la justicia, justicia divina, justicia eterna… podría ser comprendida por muchos como equivalente a la doctrina o creencia del karma en las escuelas orientales.

Todo se encadena y se liga al universo, tanto moral como físicamente, nos dicen los Espíritus. En el orden de los hechos, desde el más simple al más complejo, todo está regido por una ley: cada efecto se relaciona con una causa, y cada causa genera un efecto idéntico a ella misma. De ahí, en el dominio de la moral, surge el principio de justicia, la sanción del bien y del mal, la ley distributiva que da a cada uno según sus obras. Así como las nubes, formadas por la evaporación, regresan sin falta al suelo en forma de lluvia, las consecuencias de los actos cometidos retornan inevitablemente sobre sus autores. Cada uno de esos actos, cada una de las voluntades de nuestro pensamiento —conforme a la fuerza de impulso que les imprimamos—, acaba por volver en su evolución con sus efectos, sean buenos o malos, a la fuente que los ha originado. Así, las penas y las recompensas se distribuyen entre los individuos en el juego natural de las cosas. El mal, al igual que el bien, retorna siempre a su punto de partida. Hay efectos que se manifiestan durante la vida terrenal, pero también existen consecuencias más graves, cuya influencia se revela únicamente en la vida espiritual o incluso en encarnaciones posteriores. Seguir leyendo

No estamos solos – Visión mística

“Existen otros mundos, pero están en este”

Como hemos reiterado en múltiples ocasiones, debido a la importancia crucial de este tema, el ser humano no está solo en la vida, luchando desesperadamente por sobrevivir en el turbulento día a día. El ser humano forma parte de una sociedad “invisible”, que no puede percibir objetivamente debido a la limitación de sus sentidos físicos para captar lo espiritual y metafísico. Sin embargo, es posible establecer ciertos contactos con esta «sociedad» tras un período de práctica y recorrido. Cuando hablamos de recorrido, nos referimos al camino iniciático que toda orden iniciática propone como símbolo de la búsqueda de la verdad y la luz, un camino para aquellos buscadores realmente interesados y comprometidos con su desarrollo interno y espiritual. Seguir leyendo

La influencia de los ancestros

«Yo soy yo y mis circunstancias”

Permítame una afirmación que puede sorprenderle: Usted posee, al igual que cualquier otro ser humano de la raza que sea, un parentesco con toda la vida.

Con esta afirmación quiero decir que usted no es solo usted, sino un cúmulo de circunstancias que a lo largo de las épocas ha terminado por desembocar en usted. Usted posee un bagaje dado por el lugar en el cual nació y los estudios recibidos, pero igualmente usted posee un pasado ligado a los ancestros. Lo que usted heredó del pasado le fue transmitido a través de un largo linaje de ancestros, del cual es usted el resultado final, a menos que tenga hijos, nietos o bisnietos. En este caso, ellos heredarán de usted ciertas características físicas y mentales, que se mezclarán con todo lo que hubo anteriormente y que les ayudará a ser lo que usted es hoy. Seguir leyendo

La controversia de los fenómenos espiritas

“Nada puede prevalecer contra la evidencia de los hechos.”
“El hombre que cree infalible a su razón está muy cercano del error.
Allan Kardec

Fue a raíz de los sucesos de Hydesville, en 1848, que los fenómenos espiritas se dieron a conocer. A partir de ese momento todos los hechos, digamos parapsicológicos, eran interpretados como resultado de la acción de los espíritus o almas de los muertos.

El suceso de Hydesville tuvo lugar en el pueblo del mismo nombre, en Nueva York, USA. Allí vivía una familia de granjeros: los Fox. Practicantes de la religión metodista, tenían dos hijas pequeñas, Margareth, de 14 años y Catherine de 11. Habían alquilado la casa en diciembre del 1847 y al poco tiempo comenzaron a oír ruidos. Otros inquilinos anteriores también los habían oído. Era como si alguien llamara a la puerta golpeándola, pero no había nadie. Los ruidos inexplicables aumentaron y la noche del 31 de marzo de 1848, empezaron a oírse mucho más fuerte. Tras establecer un código de comunicación, el supuesto espíritu dijo ser un antiguo vendedor (no quedó claro si antiguo inquilino o que pasó por allí en mal momento) que había sido asesinado y se encontraba enterrado bajo los cimientos de la casa. Seguir leyendo

La muerte y el recuerdo de las vidas pasadas

No es la muerte la que debe preocuparte
Son los muertos vivos, lo que no saben quiénes son
ni a donde van, los que deben preocuparte.

Transcribo literalmente lo reflejado en la obra de Allan Kardec “Explicando el espiritismo”. Esta obra es un  diálogo entre Kardec y diferentes personas que le hacen preguntas y observaciones. He aquí alguien interesado en la muerte y en el proceso de esta.

– ¿Cómo se separa el alma del cuerpo: brusca o gradualmente?

– El desprendimiento se realiza gradualmente, con lentitud que varía de acuerdo con el individuo y las circunstancias de la muerte. Los lazos que unen el alma al cuerpo se rompen poco a poco y tanto más lentamente cuanto más material fue la vida.

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